jueves, 8 de agosto de 2019

De Trevelin al Lago Espolón. Atravezando los Andes Patagónicos. Parte I


No me dio tiempo de pensarlo mucho ni de organizarme tampoco. Había entregado el departamento por un aumento irrisorio del alquiler, había discutido con amigos y con gente que quiero mucho, me había mandado tantas cagadas pero lo más duro era esa insoportable sensación de estancamiento, de no poder escribir, de agarrar la pantalla de la compu y ver caracteres sin sentido, del pantano mental…. 

   Última noche en Trevelin, preparando las alforjas antes de emprender el viaje


Ya tenía los elementos, la bici y las alforjas, las herramientas para la ruta (cosas que me habían quedado de un viaje por la costa uruguaya con mi amigo Robert) y una idea vaga de recorrer la isla de Chiloé. Así todo me proyecte hasta el primer pueblo más cercano donde tengo amigos  y se venía la fiesta de la gran luna.  Me aliste con los elementos indispensables para un viaje corto pero internacional (lo cual cuando vivís en una frontera no es más que una pura formalidad al pedo). Algo así como 50 km separan Trevelin de Futaleufu pero en la señalética cerca de la casa que ocupaba con mis amigos decía tan solo 30!!! Cerca del medio día salí con la intención de llegar a Futa pero con las ganas de irme bien a la chucha!!! 

    Recorrido en bici (linea punteada) y a pie (línea rosa, en los lagos es una embarcación,       todavía no camino sobre el agua) al inicio del cruce de los Andes Patagónicos


Corría un viento frío pero no me desanime si al final son tan solo 30 km pensé -. Horas después supe que no sería fácil, física pero ante todo psicológicamente la montaña me pondría a prueba. La ruta estaba polvorienta y aserruchada, sin banquina y el viento soplaba con fuerza en contra. Sin duda uno de los tramos más duros de todo el viaje. En la aduana entre Argentina y Chile un hombre me decía asombrado “hay que estar loco para salir un día con tanto viento”, Pero no podía esperar la impaciencia me llevo al límite que estaba buscando. Acaso era suficiente?. 

  Fey antü amufun, relmu tripay fachi liwen (El arco-iris salió a despedirme)


Río Futaleufú del mapudungun Futa (grande) Lewfu (Río). Los pobladores modernos de la zona provienen de la región de Araucanía, lo que extendio la frontera de la Wallmapu hasta estas  latitudes





La super Luna a orillas de la laguna Espejo, Futaleufú



La fiesta de la gran Luna fue un éxito (organizada por amigues de Futa) pero el sabor amargo de la insatisfacción rodebaba toda mi experiencia. No quería volver a Trevelin, ni a Esquel donde residía hacía más de cuatro años. Quería mantenerme alejado de mis responsabilidades y sedado por cualquier distracción… pero el dolor seguía ahí. Luego se vino la fiesta del Pilchero en el Lago Espolón. La oportunidad perfecta para seguir llevando mi cuerpo al extremo, y esta vez arrastre a mi amigo Agustín quien escéptico acepto el plan de hacer la ida en ferry por el lago hasta el paraje del Lago Espolón al otro lado del lago y regresar caminado por el sendero del Noroeste (Una senda que atraviesa tres lagos de casi 30 km). Lamentablemente de estos viajes en ferry solo quedara el recuerdo, pues en la actualidad vialidad de Chile militarizo la zona con la excusa de la construcción de una ruta para conectar a los pobladores del Espolon con la red vial, después de años de olvido y de reclamos ahora no solo quieren hacer la ruta sino que la hacen super ancha como para que pasen camiones. Y no solo esto, además quieren extenderla hasta el sector del Amarillo, cerca a Chaitén!!! Destruyendo cientos de hectáreas de bosques y cuencas de ríos y humedales a su paso… Todo por ayudar a la gente, jajaja por favor. Es lo que están pensando, pues si señores hay minerales en el tramo que casualidad, huele a azufre o a cobre o a plata o a oro, la minera quiere venir para quedarse y destruir la ruta ecuestre que ofrecen algunos pobladores a los turistas maravillados con los flancos del imponente Minchemawiza. ..

  Lago Espolón antes de la ruta, el transporte es a través de ferry que lleva un vehículo o      dos a la vez


    Lago Espolón antes de la ruta, vista de sus frondosos bosques y el cerro la Teta

   Lago Espolón antes de la ruta


    Lago Espolón antes de la ruta


   Lago Espolón antes de la ruta


Y volviendo a la fiesta del pilchero y a mi amigo… llegamos a la localidad en un viaje lisérgico y nos embriagamos al ritmo del chamamé, los jóvenes camperos que andaban de visita (la mayoría dejan el Espolón para buscar trabajo o estudio en las ciudades) y con una sinfonía bovina de fondo, obvio no podían faltar los mugidos de las vacas y el aroma del metano. 

  Orillas del Lago Espolón y glaciar al fondo, su nombre es por la forma del lago que semeja una espuela


La mañana siguiente pegamos la vuelta con terrible resaca, enguayabadisimos íbamos cuesta arriba con un sol quemante, deshidratados tomando agua de los manantiales, pero deslumbrados con los increíbles paisajes que rodean este paraje lacustre.

   Paraje del Espolón antes de la ruta

    Caminando bajo el sol y con resaca


 A orilla del Lago Las Rosas


Campo a orillas del lago Las Rosas, donde nació don Ángel Vallejos, poeta de la región,    que en sus versos recuerda a los primeros pobladores y sus costumbres, amenazadas en la actualidad por proyectos de infraestructura y minería


Llegamos a una playa desierta en un paraíso en medio de las montañas y todo parecía un sueño del que no quería despertar. La sensación de libertad incomparable que te genera la naturaleza salvaje. Y ahí pensaba “no quiero regresar, quiero refugiarme acá para siempre. 

  Río Futalewfu

    Vista de Futalewfu waria desde azkintuwe (el mirador)


Pero de nuevo la fantasía del capitalismo insostenible se hace patente. No tenemos comida ni para quedarnos a dormir, tenemos que volver al trabajo a la tesis sino de que vivimos, como no morimos en este mundo adverso patagónico.  Y así caminamos y caminamos hasta el último lago que debíamos atravesar por un paso alto y desde la orilla opuesta llegamos a una casa que parecía abandonada pero al acércanos nos dimos cuenta que estaba un mate sobre la mesa, abierta, parecía habitada. Quizás les ocupantes se han ido a dar una vuelta pensamos. Eran pasada las 19 y empezaba a caer la noche, nos dimos cuenta que no llegaríamos a volver así que ya íbamos a empezar a armar la carpa a orillas del lago cuando vemos a lo lejos una canoa con tres ocupantes, venían despacio pero constante. Así llegaron hasta donde nosotros que justo estábamos en una zona adecuada para atar la barca. Dos de los integrantes eran al parecer europeos agradecieron al tercero un hombre que parecía de la zona. El hombre jovial no saludo y nos pregunta que vamos a hacer. Yo ya me había sacado las zapas y le digo “Tenemos que cruzar el lago pero es alto el paso no llegamos y no queremos caminar de noche además estamos agotados”. El hombre se ríe y nos exhorta a no intentarlo porque el camino es empinado y peligroso además poco demarcado y nos podemos perder (Yo recordaba horas antes que habíamos estado perdidos varias veces en la senda sin saber muy bien por donde era el camino y solo ubicándonos intuitivamente al seguir el rastro de los lagos con el GPS de mi celular Sony RIP, que en paz descance). 

Barca que nos atravezo el lago Leal, gracias a un buen hombre, apología del hombre del río Ganges en Siddharta de Hesse


"Súbanse que los llevo si igual voy para el otro lado, tengo que volver a mi casa. Salí desde temprano y luego me va agarrar hambre" dijo el hombre. Y nosotros no podíamos creer su propuesta. Era obvio que por agua el camino se haría mucho más corto pero aun había que remar los 3 o más km que medía el lago. Nosotros dos más las mochilas parece mucho peso pero el hombre insistió que podía hacerlo y si se cansaba le dábamos una mano.

Así que sin más peros nos subimos al bote y el hombre remo y remo, yo intente ayudarlo pero no avance ni un metro y avanzaba en círculos, mientras el hombre y Agus se reían. 


    Escarpados bordes del Lago Leal


          Vista de Futalewfu el pueblo, el Río Espolón y el cerro Cónico al fondo


Me di por vencido y el hombre siguió remando sin nuestra ayuda y contándonos de su vida en el campo, su relación con el lago al que viene hace muchos años y así mientras contaba esas cosas se me llenaba el corazón de agradecimiento y de esperanza y de ganas de conocer y tener más experiencias como aquella, de recibir una ayuda sin esperar nada a cambio, de estar perdidos en un lugar desconocido y darte cuenta que siempre aparece un nuevo amigo para darte una mano… y así decidí que no volvería  a Trevelin o a Esquel, que continuaría con la bici hasta la costa donde también tenía un amigo para visitar y luego seguiría a Chiloé (lugar de magia y misterios según las leyendas locales) y la recorrería de punta a punta y luego seguiría al norte… pero esa historia la relataré en otro post y con otra tanda de fotos…

Lo que si es decirles que esta región es lo más bello que conocí hasta ahora de toda la Patagonia y me alegra estar escribiendo este post desde ahí, y me da mucha pena pensar en la destrucción de tan bellos parajes es post de una modernidad obtusa y sin futuro... esperemos que no sea demasiado tarde para los pobladores de estas lejanas tierras

miércoles, 24 de julio de 2019

Nomadismo Fugitivo... o de procrastinación viajera


Son muchas las razones por las cuales te decidís a empezar un viaje, y mi caso personal quizás se parece al de muchas otras personas, pero como es de esperarse también tiene sus particularidades.




La tesis que no fluye…, el verano relativamente caluroso del sur, que en la Patagonia vendría a ser el clima templado de montaña de mis pagos, pero igual caluroso y soleado para estar encerrado escribiendo un texto que ni me motiva… el mal de amores y todo lo que eso trae consigo: celos, inseguridad, desconfianza, baja autoestima. La desilusión y la desesperanza acerca del mundo que te rodea y por último y no menos desestimulante: el sistema hegemónico que no parece dar tregua, extirpando cualquier disidencia u otredad. 


Las contradicciones aumentan y la zona de confort se pone sofocante (sí ya no podei ni cagar trankilo de la angustia existencial). Ante este paisaje de espanto que es la sociedad occidental moderna y sus instituciones macabras y nuestra dependencia enfermiza de las mismas… el viaje se presenta como una redención, como una posibilidad de traspasar un umbral... "y cuando digo esto no hablo de pasar la frontera de un estado moderno, aunque capaz si, al menos las instituciones cambian para variar" –hablo de llevar tu cuerpa a lo desconocido, hacer un gran esfuerzo para transmutar y cambiar de piel.



Es así como el verano austral del 2018 decidí huir de todo y largarme a una aventura quizás por unos días, por unos meses o años. Decido dejar mis compromisos para después y tomarme un break para oxigenarme un poco. O tirar todo bien a la mierda y que la vida sea con el rumbo que le de la gana de tomar....

 

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Territorio Diaguita I (El desierto rojo) - Aventura en bici por Ischigualasto y Talampaya


El pueblo Diaguita es la denominación que se hace de una civilizacion preincaica que habitó en las actuales provincias argentinas de Jujuy, Salta, Tucuman, Santiago del Estero, Catamarca, la Rioja y San Juan, así como en las regiones de Atacama y Coquimbo en Chile. En la actualidad esta sigue siendo la principal residencia de sus descendientes, algunos de los cuales conforman los distintos resguardos del pueblo nación Diaguita, quienes sueñan con recuperar su lengua, el Kakan y otros aspectos de su cosmovisión.



Los relatos de este legendario pueblo llegaron a mis oidos un par de años atras. Esto más la usual recomendación de mis amigos argentos que me decian "el norte te va a encantar" fue el disparador para planear un viaje en bici por este territorio. Dedicaré un par de notas para hablar sobre mi paso por estas tierras, mientras les comparto imagenes de sus impresionantes paisajes.


Posta del antiguo fferrocarril Belgrano donde pase la segunda noche en mi aventura hacía el territorio ancestral del pueblo Diaguita


Despues de salir de Capilla del Monte en Agosto de 2018 me dirigí al oeste sin saber muy bien que ruta tomaría. Pasado Cruz del Eje llegue a Villa de Soto donde hice la primera noche al borde del río,  después avance por la ruta 38 hacia otros poblados cordobeses como Paso Viejo, Tuklame y Serrezuela, y así hasta llegar a la provincia de la Rioja, un descenso leve hacia los salares extensos que cubren la región. La ruta esta bordeada por dos paredes de monte chaqueño que poco a poco se va abriendo permitiendo mejores visuales del paisaje cada vez más árido. Las sierras y los Andes se ven lejos...


Atardecer riojano, en medio del monte chaqueño


Tras hacer mi segunda noche cerca del poblado de Castro Barros, en una posta del antiguo ferrocarril Belgrano, continue hasta la ciudad de Patquia en un ascenso leve de mas de 120 km. Dada las altas temperaturas durante el día y la escasa nubosidad decidi viajar de noche. Sali a las 4 am y no me detuve hasta pasar Chamical donde el calor y el sol me hicieron detenerme bajo un algarrobo (practica que se volveria una costumbre en estas tierras). No obstante las cabras y las moscas no me dejaron descansar tras el almuerzo por lo que decidi continuar a pesar del cansancio.


Tormenta de arena entre Chamical y Patquia... Patquia significa en Quechua "cruce de caminos" pero también podrían llamarla cruce de los vientos!!!


El último tramo tuve mas compañía de las nubes pero los fuertes vientos comenzaron a levantar nubes de arena y a dificultarme avanzar, con ráfagas laterales que me sacaban a la banquina. Un hombre se detuvo a mi lado y desde su camioneta se ofreció a llevarme cuando solo quedaban 30 km para llegar a Patquía. Yo desistí la oferta ya que tenia que sacar las alforjas o subir los casi 60 kg, misión imposible....  pero solo metros después pinche los neumáticos por caer tanto a la banquina, debí aceptar la invitación!!!!


Vista de Patquía desde la RN 150, poco a poco la ruta sube más del mil metros hasta los cordones montañosos del Parque Provincial el Chiflón


A Patquia llegue de noche y tras preguntar por un camping municipal, el joven de la estación de gasolina me dijo que no había en todo el pueblo y que durmiera en las canchas que quedaban justo al lado. Así que eso hice acompañado al son de cuartetos distantes y de muchos festejos (era un sábado a la noche) dormí profundamente tras la extenuante jornada de mas de 12 horas. Los vientos, la extrema aridez y las altas temperaturas no hicieron muy grato este tramo, no obstante la banquina era amplia y el monte a ambos lados de la ruta, coronado por cactus ramificados tienen una singular belleza.



Vegetación del monte chaqueño con presencia de cardones y jarillales en inmediaciones de Paganzo. Lastimosamente cercado a ambos lados de la ruta por los latifundios de la Carolina y Nueva Carolina, tierras robadas a los Diaguitas


Cerros rojizos típicos de la región Ischigualasto-Talampaya, a la altura de Paganzo, vos kakan que según un poblador hace referencia a la tierra roja, mientras que otro habla que "pagan" = puma


El siguiente día me levante temprano y comencé el ascenso hacia el valle de la luna o Ischigualasto tras decidir que me arriesgaría a dar un giro que me alejaría mas de 500 km de mi destino, la ciudad de Catamarca. El ascenso es parejo pero el paisaje impresionante, a medida que se sube el monte se hace mas abierto, los cardones aparecen como dedos implacables que señalan el cielo y las tonalidades de la montaña se hacen vividas bajo el límpido azul. Tras 70 km de ascenso y 700 metros de desnivel se me hizo la noche en el Chiflón, cañones y paredes impresionantes descubren la montaña. Pasado el hotel sin zona de camping (a pesar de que sugiere alojamiento el mapa regional que entregan en las oficinas de turismo) y antes de llegar a un pequeño poblado decidí pasar la noche al borde de las impresionantes paredes (lo suficientemente lejos para no ser aplastado por una roca despeñada).

Trayecto entre Patquía y Aicuña




Formaciones rocosas en el Chiflón, parque provincial riojano en un principio ideado como sustento para las comunidades del sector, no obstante el estado termino dándole la concesión del hotel a un agente "privado" de BsAs... les suena extraño? 


El siguiente día me despertaron los excursionistas y las cabras, aun sentía el cansancio de los tres días pasados de avance casi sin descanso, ya tan solo me quedaban 40 km para llegar al famoso valle de la luna. Después del medio día en una hora poco recomendable (debido a las altas temperaturas del inicio de la tarde) retome la ruta, el paisaje cada vez mas abierto me llenaba el alma de jubilo y además el fresco de la altura hacía soportable el fuerte sol. Tras pasar un pequeño cordón montañoso y el desvió hacia el parque nacional Talampaya, el paisaje se hiperdimensiona en un valle infinito con apariencia de convexidad, las montañas se ven lejos y cerca al mismo tiempo. La sensación de viajar hacia otro planeta se acentúa y comienzo a entender la razón del nombre de esta impresionante región... Ischiwalasto en kakan se refiere a un lugar sin vida, donde no crece ser alguno.


Vista desde la ruta 32 de los aleros montañosos en El Chiflón, parque provincial riojano donde aun habitan varios paisanos, quizás descendientes de los diaguitas originarios de esta región.


La entrada al parque nacional esta desviada escasos 3 kilómetros de la principal. Tras llegar despues de la hora del cierre (17 horas en primavera) encontre las taquillas cerradas, algunos turistas rezagados comprando los ultimos snacks y un quilombo de trabajadores y obreros de la ampliacion de un museo sobre la fauna triásica de la región... (Viva?... no idiota!). Aproveche el desorden para pasar la barrera y continuar al interior del circuito donde ya no quedaban autos ni buses de excursiones. El descenso fue pronunciado y ante mi se abrió un paisaje casi irreal de arenizcas blancas, con relieves moldeados como por agua y formas extrañas que recortan la piedra y el cerro. La noche llego al desierto y con ella un cielo estrellado sin luna. El frío cada vez más quemante a flor de piel.


Cuyaya (Falco sparverius) a borde de ruta en el parque provincial Ischigualasto


"Ischigualasto" significa lugar carente de vida en lengua Kakan, lo cual pareciera ser cierto a simple vista a medida que la ruta se adentra en la meseta lunar del área


Camino de arena y tierra, bastante transitables dentro del parque Ischiwalasto, recomendadisisimaazo para hacerlo en bici culiau!!!



Tropa de guanakos... son muy curiosos a pesar de la confluencia de turistas en este parque.



Valle pintado desde la ruta interna , uno de los atractivos del circuito turístico del parque



El circuito de Ischiwalasto tiene 40 km y es transitable en bici, aunque con algunos sectores de arenas profundas, hacerlo con cuidado chikilles



La bici sin duda alguna es la forma de menos impacto para recorrer este parque. Es importante no salirse de la ruta, excepto en los lugares permitidos para no contribuir a la degradación o modificación del área.


El recorrido por esta área es restringido, y actualmente esta pensado para autos a pesar del alto impacto que estos tienen. Sin duda alguna hay que exigir a las autoridades que se permita e incluso se recomiende el recorrido en bici. El argumento de la degradación del área es pobre pues en auto los visitantes también pueden hacer un mal uso del sendero.


Los contrastes de rojo y blanco hacen del área un lugar único del noroeste argentino, si bien encontré otros lugares con estos colores, acá es mas contrastante en un área relativamente pequeña



Zorro colorado o "ngvrv" en mapudungun... curioso me divisa a lo lejos, no sé si evaluándome como presa o en espera de que se me caiga algo de comida... es importante evitar darle alimento a la fauna silvestre del área para no cambiar sus comportamientos naturales


El agua, el viento y la extrema sequedad han moldeado está área natural haciéndola parecer parte de otro planeta, por ejemplo un valle lunar



La "cancha de bochas" es uno de los mayores atractivos. Estas rocas misteriosas se forman y se deslizan lentamente desde un montículo de arena. Algunas se fusionaron y forman conglomerados y otras se han partido al medio. Lejos de ser uniformes son elipsoidales como la forma de un planeta.... Un lugar realmente misterioso



Perfil del horizonte y el "hongo", una roca erosionado con apariencia de antena, un sitio de operación marciana diría algún autor de ciencia ficción. La erosión parece que ocasionara la inevitable caída de la roca que parece pender por un extraño conjuro de un dios de roca.


Tras descansar algunas horas frente al hongo y agarrotado por el frió decidí encarar el circuito que ahora ascendia frente a un cañon hacia la entrada. La arena dificultaba el camino y el extremo frio me hacia mantenerme en movimiento, la luna casi llena brillaba en el horizonte y ayudaba a definir las formas de guanacos y otros seres que miraban desde la penumbra. Dada mi infracción (no esta permitido recorrer el circuito sin cobrar el acceso), decidí hacer lo mas rapido el regreso, lo cual me genero un fuerte dolor en la pierna (lo cual empereoraria en una tendinitis con el pasar de las horas, al parecer por una mala postura generada por la silla, que por tenerla muy alta genera demasiada tension en los ligamentos que rodean la tibia). Con extremo frio y rogando por la calidez del sol sali del parque nacional rumbo al poblado de Baldecitos donde llegue con suerte a un pequeño restaurante donde habían deliciosas tortas fritas y café que me regreso a la vida.


La noche sin luna es una buena oportunidad para apreciar la bóveda estelar, con excelentes vistas de la vía láctea. Venus en el horizonte desde la Tierra o lo contrario... El lugar te hace dudar


El dolor acrecento esa mañana y se me dificultaba pedalear, al no tener fuerza en la pierna perdía el pedal y me agotaba rápidamente bajo el sol abrazador. Por suerte la comida y el agua que recargue me animaron y la ruta con fuertes descensos me permitian avanzar con pedaleadas mínimas. Así agarre la ruta 76 que atravieza el Parque Nacional Talampaya, que junto con Ischigualasto conforman un monumento natural patrimonio de la humanidad. El paisaje se volvió aun mas rojo y la amplitud de los valles seguía dando una sensación de lejanía y desolacion. No obstante vi varios cernicalos, maras y guanacos y las jarillas brillaban con un verde casi fluor en una tierra de contrastes. Se hicieron comunes los ríos de arena que nunca había visto, cuencas vacías de agua por donde pasan las aguas en la epoca estival que vienen las unicas lluvias del año.


Vista del cerro Wamatinag (Famatina) desde la ruta 76 a su paso por el parque nacional Talampaya




Desde el cruce a Ischigualasto la ruta 76 desciende por un impresionante desierto rojo... No hay cercos y la fauna deambula libre... Bellísimo



Paisajes de Talampaya, extremo meridional del territorio ancestral Diaguita y actual frontera entre las provincias de La Rioja y San Juan


La vegetación es escasa y arbustiva, por lo que si recorres este sector en bici debes fijarte en el pronostico de vientos


La llegada a las oficinas principales del parque, donde se ofrece servicios ecoturisticos, de restaurante y camping es manejado por empresas, con escasa presencia de guardaparques. Las instalaciones son comodas y estan mas planeadas para turistas pasajeros que para viajeros experimentados. La zona de camping expuesta al viento no esta bien ubicada pues queda al lado de un parqueadero donde llegan cientos de turistas. No obstante los baños son cómodos con agua caliente y despues de la 17 el lugar es tranquilo y agradable, con cargadores para tus dispositivos electrónicos. El precio por una noche en Agosto de 2018 es de 100 pesos.


Sitio de camping de la entrada a los cañones del Talampaya. Al lado del estacionamiento esta ubicado en un área sin arbustos que corten el viento. Yo me salí del área y situe mi carpa junto a la entrada al Sendero del Monte, bajo un arbusto de retamo y en la dirección opuesta al viento.



Las maras son una de los exponentes principales de la fauna del ecosistema del monte que viene desde estas latitudes hasta la Patagonia. La vegetación es aislada y dispersa entre suelo desnudo muy arenoso y seco


El sendero del monte es interesante, cuenta sobre el ecosistema y la particular dinámica de las tormentas estivales y los ríos de arena, únicas lluvias de todo el año. Las mañanas son frías y las tardes infernales, típica amplitud térmica de los desiertos subtropicales



Lugar perfecto para el avistamiento de aves del monte en el Parque Nacional Talampaya



Al dia siguiente aun afectado de una pierna decidi pagar un tour a los cañones que hacen famoso al parque. La barrera de ingreso es dificilmente sorteada durante el día y el otro ingreso implica hacer un camino de muchos kilometros sin agua. Existe un recorrido gratuito a primera hora de la mañana y el ultimo de la tarde, pero es acotado y en bus. Dado que tenia que pagar decidi hacer la excursion caminando. Caminamos cuatro horas por el desierto, teniendo como unica sombra las salientes rocosas o los escasos algarrobos. El lugar impresionante! El guia nos conto la historia de los pueblos diaguitas que habitaron el lugar hace cientos de años, de los ultimos descendientes que permanecieron en la zona a pesar de la adversidad y de como el ultimo poblador se enfermo de amor y se fue al pueblo tras un mujer... El romanticismo no tiene lugar a mas de 30 grados de sensacion termica por lo que rapidamente nos volvimos al campamento. El guia dada mi condicion de invalidez me dio una pastilla para el dolor ahora insoportable tras la larga caminata (poco inteligente de mi parte pero valia la pena) y me ofrecio llevarme hasta el pueblo mas cercano donde conocia un hombre que le gustaba "hospedar mochileros" y que ademas los guias lo identifican como "muy piola". Fue así como llegue a Pagancillo y a la casa de Angelito de la guarda de los viajeros en bici!!!



Cauce seco del río Talampaya, que significa en kakan "Río Seco del Tala", por el árbol Celtis tala típico del monte, junto con el algarrobo Prosopis pallida.


Existen varias opciones para recorrer el cañón del Talampaya, una de ellas es en bici y otra a pie, todas dependen del número de personas que quieran hacer el recorrido (no menos de seis personas). Los costos van desde 400 a 600 pesos argentinos en Agosto 2018


"A la sombra de un Algarrobo", uno de los pocos árboles que crece en los cauces de arena del cañón, parada obligada para hidratarse y protegerse del sol



Las paredes del cañón son totalmente verticales y como cortadas con un cincel, en algunos sectores superan los 100 metros




Guía y caminantes por las sendas del Talampaya, los recorridos únicamente se hacen con guía autorizado y las opciones son limitadas.


Las altas temperaturas y la baja humedad hace necesario que camines con suficiente agua y sombrero, de lo contrario puedes morir como una uva pasa asada



Las plantas se adaptan a la extrema sequedad e incluso florecen en estas condiciones... Pachammama es inmortal







Los pueblos muy antiguos eran artistas muralistas de gran ingenio y precisión, esto son algunos de sus petroglifos sobre la roca


El cañon del Talampaya puede tener paredes de hasta 100 metros de altura, estas se "levantaron" por acción tectonica y la erosión hizo el resto, o eso es lo que creen los "hombres de ciencia".

Angel tiene un hospedaje, zona de camping y un bar que por los tiempos en que fui no estaba en funcionamiento, por lo que no me cobro nada por quedarme un par de noches, que bajo su sugerencia se convirtio en casi una semana, pues llego el viento "zonda", una brisa caliente a veces con rafagas de intensidad que levanta polvaredas y vuelvo loco el genio de las personas. Yo estaba con la pierna estallada ya hinchada la canilla con cansancio y sueño por el zonda, así que angelito fue mi salvación en el desierto. Ahi conoci a sus amigos profes que me contaron historias de los lugareños. Los estudiantes pintaron un hermoso mural sobre el Talampaya y ganaron un premio ademas de varias notas en los medios locales. Un orgullo conocer a profes tan inspiradores de los jovenes y conscientes del territorio.


Angel y Luis, profes de Pangancillo y el mural que hicieron junto a los estudiantes de ultimo grado de la secundaria, el mismo que los hizo famosos a nivel provincial.

Por recomendacion de los profes y tras varios dias de descanso, aunque con la pierna aun hinchada me fui a Aicuña, un poblado en las inmediaciones del cerro Wamatinag o Famatina. Pobladores muy amables, tienen su propia cooperativa donde producen vino y nueces, las joyas locales. El pueblo tiene un camping municipal tras ascender al último barrio del pueblo, en lo más alto para el pobre ciclista!!! Tiene baños y agua  y es justo la entrada a un sendero a la montaña de varias horas que tuve que dejar pendiente por mi dolencia. Los jovenes al verme en la bici se acercaron a conversar muy joviales y se demoraban para ir a jugar un partido conversando con el forastero colombiano, ellos me dijeron que hay varios pozones para nadar en la subida al cerro desde el camping. Aicuña es el lugar super recomendadisimo y justo detras del Talampaya, que se puede divisar en el horizonte. Espero volver algún día a este pintoresco pueblito pérdido en el desierto.




Vista de Aicuña que en voz quichua sería "Vuelta Obligada"... pueblo mágico, comunidad sencilla y acogedora, un lugar para volver y volver...








El loro barranquero negro forma grandes bandadas que con sus gritos y vuelos acompañan al viajero del noroeste argentino. Curiosos muchas veces me seguían por kilómetros en la bici volándome encima y al costado, inteligentes y porfiados, una estampa de esta tierra


Cerro Wamatinag o Famatina visto desde Aicuña